Cremosidad y frescura. Estas son las sabrosas características de una conserva tan natural como la crema de alcachofas. Su suavidad acaricia el paladar de los comensales de la refinada cocina, enriqueciéndolo con sus notas de alcachofa mezcladas con aceite de oliva, vinagre de vino, sal, ajo y guindilla. Un pequeño milagro de la cocina isleña dentro de sus preparaciones de inspiración siciliana.